Patrulla Cazadores… Chiapas, 1994.
JORGE ALEJANDRO MEDELLÍN
“Cuando mi patria estuvo en peligro,
De voluntario me presenté,
Vestí con gusto uniforme verde,
Con Boinas Verdes me preparé.
Me prepararon contra guerrilla,
Me prepararon para vencer,
Me separaron de mi familia,
Y de mi novia lo hice también.
Ya no llores madre querida,
Tu hijo en combate pronto vendrá,
Le comunica a mi adorada,
Que ya muy pronto se casará”.
En 1994, en los días del alzamiento zapatista en el sureste mexicano, el alto mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) que encabezaba el General Antonio Riviello Bazán, autorizó la creación de un curso especial para soldados y oficiales selectos quienes durante dos meses se entrenarían en el Centro de Adiestramiento de Operaciones en la Selva creado para dar cobijo a los integrantes del CURSO DE CAZADORES.
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Podría ocurrir en cualquier noche, cualquiera en esos dos meses que duraba el adiestramiento en la selva chiapaneca.
Los oficiales del Ejército Mexicano que habían diseñado el curso como una versión a la mexicana del Curso Kaibil de las Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala, sabían que aquello debía suceder cuando la tropa estuviera más agotada, casi rendida pero siempre alerta ante lo que viniera.
Debían estar preparados para enfrentar a las fuerzas del Subcomandante Marcos y sus asesores militares foráneos -algunos provenientes de la experimentada guerrilla de la Unidad Nacional Revolucionaria de Guatemala (URNG) - , como el Comandante Morgan, ubicado por los servicios de inteligencia militar mexicana como una de las cabezas operativas del EZLN.
Los años, las investigaciones periodísticas, las pilas de libros que se escribieron en aquellos días de solidaridad, fanatismo y cinismo oficial, así como los encuentros personales con mandos militares, documentaron las falsedades, errores, insuficiencias y excesos castrenses en la historia aparte en que se convirtió la cacería de zapatistas dentro y fuera de Chiapas...
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